Uno de los logros tangibles de la visita papal a Cuba es que tal día como hoy, Viernes Santo para los católicos, ha sido declarado festivo. Se repite pues el logro que se atribuyó a su predecesor en el “trono de San Pedro”, Juan Pablo II, al conseguir que las autoridades comunistas decretaran que el 25 de diciembre fuese considerado “no laborable”.
Aunque todavía no es definitivo, parece que la diplomacia vaticana se ha apuntado un tanto. Los cubanos deben estar deseando la próxima visita de un nuevo pontífice para tener otra jornada de asueto para disfrutar de un plácido día caribeño. Cabe reflexionar sobre si los llamados “laicistas” de nuestro país renunciarían al carácter “no laborable” de tantas jornadas, inequívocamente cristianas, que jalonan nuestro calendario.
Un éxito, a pesar de las declaraciones del papa antes de pisar uno de los últimos reductos comunistas del planeta. Declaró como evidente que “la ideología marxista ya no responde a la realidad”. Al parecer, según el papa, esa ideología sí lo hizo en el pasado. No profundizaremos en ello, dejando a un lado las consecuencias, cuantificables, en vidas humanas sacrificadas, que tuvo la opción marxista para encarar la realidad.
Sin embargo, los “inmortales” que rigen el destino de la mayor de las Antillas son tozudos y siguen confiando en sus viejas tradiciones. Si bien admiten la pleitesía del Papa y su corte, no consienten que ninguno de sus “súbditos” se acoja a “sagrado”. Aceptan que su invitado de honor cuestione la cosmovisión marxista pero bajo ningún concepto permiten que la liturgia eucarística sea interrumpida por un espontáneo que proclama: ¡abajo el comunismo!
No voy a entrar en el debate sobre si el pontífice, como autoridad terrena que es, debiera haberse reunido con los opositores al régimen. Wojtyla tampoco lo hizo. Si bien es cierto que a muchos les ha llamado la atención que se reuniera hasta con Chavez, no debería extrañarnos que los disidentes anticastristas volvieran a quedarse solos y desvalidos.
Personalmente, la actitud de las altas jerarquías católicas no me ha sorprendido para nada. De hecho, y tiene gracia que sea un ateo quien resalte esto, es lo que se supone que debieran hacer. “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Así reza el evangelio de Lucas, capítulo 15, versículo 7.
Quizá la conversión de Chavez y sus ruegos para que su plena reunión con Cristo se demore todo lo posible pueda resultar obsceno e incluso sacrílego para el común de los mortales, pero para la curia vaticana, cuyo reino no es de este mundo, supone un alma salvada del infierno. ¿Quién sabe? A lo mejor ahora lo “progre” es ser cristiano. ¿Acaso Jesucristo no fue un “indignado”?
EN LA AVIONETA DE MANOLO PREPÁRENSE PARA UN VUELO SIN HOJA DE RUTA PREFIJADA, COMBUSTIBLE ILIMITADO Y SIN CONTROLADORES A LA VISTA
Frases que inspiran
"Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez"
Principio de Hanlon
sábado, 7 de abril de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
NO iré a la huelga
De cara a la venidera, y esperemos que pasajera, “huelga general” del próximo 29 de marzo, bien podríamos plantearnos una breve reflexión, suscitada a colación del instructivo coloquio que expongo a continuación.
Vaya por delante que yo, particularmente, no haré huelga. Al contrario que los “profesionales de la huelga”, que pueden mantener su salario y salir a la calle a manifestarse, en mi caso, no me da la gana renunciar al jornal para mayor gloria de unos sindicatos como UGT y CCOO.
No me detendré en argumentar mi decisión, iré a trabajar y punto. No doy a esta huelga la relevancia que le dan algunos. Dudo que tenga mayor repercusión que la que las autoridades públicas quieran concederle. De momento, el gobierno central se siente agradecido. Nada me lleva a descartar que en breve y con mayor razón tras la inútil victoria “popular” en las elecciones andaluzas (con un fuerte alza del poder de los comunistas, por cierto) se amilanen y renuncien a parte de las reformas incluidas en la última iniciativa legislativa laboral.
Sinceramente, aventurado me parece afirmar que a causa de esta reforma aumentará el paro. Casi tanto como poner fecha al final de la presente crisis. Si bien las novedades que se incluyeron en el Real Decreto pueden resultar positivas en el actual contexto económico, para nada atajan la raíz del problema, la inestabilidad inherente a un sistema de dinero fiduciario enmarcado en un entorno internacional de tipos de cambio flexibles en el que se inserta un sistema financiero de reserva fraccionaria, circunstancialmente ilíquido y con grave riesgo de caer en la insolvencia.
Por otra parte, poco respeto me merecen los convocantes, herederos del sindicato vertical de la era del “nacional-sindicalismo”, que desempeñan unas funciones cuasi-soviéticas. Lógico es que como casta privilegiada que son, se nieguen en redondo a renunciar a sus prebendas. Entra dentro de lo comprensible. Otros mientras tanto, se aferran a la subvención y reclaman nuevos “donativos”. No obstante, que pretendan coaccionar a la ciudadanía e impedirles desarrollar en paz sus quehaceres diarios es del todo inadmisible. Y ello no puede ser justificado, ya sean los activistas del mundo de la “cultura” o la jerarquía eclesiástica los que apoyen su llamada a la huelga.
Puede que en la Unión Soviética no fueran necesarias las huelgas. También opino que huelgas del tipo que veremos y, en menor o mayor medida, sufriremos el próximo jueves tampoco tienen cabida en una economía capitalista. La huelga sólo tiene sentido si la llevan a cabo trabajadores que con su abstención de acudir al trabajo quieren recordar al patrón lo imprescindibles que son o lo difícil que sería sustituirles. Por consiguiente, sólo determinadas categorías laborales, por su grado de especialización, son capaces de ejercer suficiente presión para lograr que sus reclamaciones sean tenidas en cuenta. Una huelga no tiene razón de ser como parte de una estrategia de acción política. Es simplemente un acto de resistencia “pacífica” aunque no inocua con el que un determinado colectivo pretende mantener o mejorar su status. Visto así, muchos dirán que es algo inequívocamente egoísta. Si así lo piensan están en lo cierto aunque no por ello deben deducir que sea necesariamente malo.
En fin, mientras mentes infantiles siguen soñando con la “huelga general revolucionaria”, otros tantos, despiertos y “en paro” caerán en la cuenta de que, tras constatarse el fracaso sin paliativos del comunismo, seguirán necesitándose empresarios que ofrezcan trabajo a tanto votante izquierdista.
Vaya por delante que yo, particularmente, no haré huelga. Al contrario que los “profesionales de la huelga”, que pueden mantener su salario y salir a la calle a manifestarse, en mi caso, no me da la gana renunciar al jornal para mayor gloria de unos sindicatos como UGT y CCOO.
No me detendré en argumentar mi decisión, iré a trabajar y punto. No doy a esta huelga la relevancia que le dan algunos. Dudo que tenga mayor repercusión que la que las autoridades públicas quieran concederle. De momento, el gobierno central se siente agradecido. Nada me lleva a descartar que en breve y con mayor razón tras la inútil victoria “popular” en las elecciones andaluzas (con un fuerte alza del poder de los comunistas, por cierto) se amilanen y renuncien a parte de las reformas incluidas en la última iniciativa legislativa laboral.
Sinceramente, aventurado me parece afirmar que a causa de esta reforma aumentará el paro. Casi tanto como poner fecha al final de la presente crisis. Si bien las novedades que se incluyeron en el Real Decreto pueden resultar positivas en el actual contexto económico, para nada atajan la raíz del problema, la inestabilidad inherente a un sistema de dinero fiduciario enmarcado en un entorno internacional de tipos de cambio flexibles en el que se inserta un sistema financiero de reserva fraccionaria, circunstancialmente ilíquido y con grave riesgo de caer en la insolvencia.
Por otra parte, poco respeto me merecen los convocantes, herederos del sindicato vertical de la era del “nacional-sindicalismo”, que desempeñan unas funciones cuasi-soviéticas. Lógico es que como casta privilegiada que son, se nieguen en redondo a renunciar a sus prebendas. Entra dentro de lo comprensible. Otros mientras tanto, se aferran a la subvención y reclaman nuevos “donativos”. No obstante, que pretendan coaccionar a la ciudadanía e impedirles desarrollar en paz sus quehaceres diarios es del todo inadmisible. Y ello no puede ser justificado, ya sean los activistas del mundo de la “cultura” o la jerarquía eclesiástica los que apoyen su llamada a la huelga.
Puede que en la Unión Soviética no fueran necesarias las huelgas. También opino que huelgas del tipo que veremos y, en menor o mayor medida, sufriremos el próximo jueves tampoco tienen cabida en una economía capitalista. La huelga sólo tiene sentido si la llevan a cabo trabajadores que con su abstención de acudir al trabajo quieren recordar al patrón lo imprescindibles que son o lo difícil que sería sustituirles. Por consiguiente, sólo determinadas categorías laborales, por su grado de especialización, son capaces de ejercer suficiente presión para lograr que sus reclamaciones sean tenidas en cuenta. Una huelga no tiene razón de ser como parte de una estrategia de acción política. Es simplemente un acto de resistencia “pacífica” aunque no inocua con el que un determinado colectivo pretende mantener o mejorar su status. Visto así, muchos dirán que es algo inequívocamente egoísta. Si así lo piensan están en lo cierto aunque no por ello deben deducir que sea necesariamente malo.
En fin, mientras mentes infantiles siguen soñando con la “huelga general revolucionaria”, otros tantos, despiertos y “en paro” caerán en la cuenta de que, tras constatarse el fracaso sin paliativos del comunismo, seguirán necesitándose empresarios que ofrezcan trabajo a tanto votante izquierdista.
lunes, 6 de febrero de 2012
Con el puño en alto
Mientras el “supervisor de nubes” confía poder inaugurar pronto su propia calle en su ciudad adoptiva (es de Valladolid por mucho que se empeñe en ocultarlo) y otros no perdemos la esperanza de que algún día todos acaben donde les corresponde, el PSOE ha acometido su “renovación”.
Vencidas las tropas de Chacón y Cía. y con su cabecera de referencia pidiendo limosna, Rubalcaba y PRISA, las dos caras del “felipismo” en su versión original, pretenden ahora dar una “respuesta socialista” al gobierno de Rajoy. Y que mejor forma de certificar su afán renovador que alzando los puños y entonando “La Internacional”. ¿Extrañados? Cuestión de hermenéutica.
Una vieja letra que no parece pasar de moda
Vencidas las tropas de Chacón y Cía. y con su cabecera de referencia pidiendo limosna, Rubalcaba y PRISA, las dos caras del “felipismo” en su versión original, pretenden ahora dar una “respuesta socialista” al gobierno de Rajoy. Y que mejor forma de certificar su afán renovador que alzando los puños y entonando “La Internacional”. ¿Extrañados? Cuestión de hermenéutica.
sábado, 31 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
La Iglesia y el "infierno" demográfico
Tras la jornada electoral y el subsiguiente triunfo “popular” y debacle “socialista”, raudamente todo el mundo se apresura a felicitar al partido vencedor y dar sus recomendaciones para la superación de la crisis. Como no iba a ser menos, Rouco Varela ha expuesto las claves de la crisis: “la corrupción política y económica, la codicia, la búsqueda del propio interés a toda costa, el menosprecio de la vida humana mediante políticas y conductas abortistas y antinatalistas…” Se escuda en la presunta “infalibilidad papal” blandiendo la encíclica “Caritas in veritate”, panfleto propagandístico democristiano que mereció la crítica de los liberales .
Hablar de la codicia en términos de “pecado capital” poco comentario me merecen. Sin embargo, sí es digno de reflexión una consecuencia directa, aunque no la única causa, de la política antinatalista instaurada progresivamente desde el fin del franquismo. Ilustrativas son las ideas de Alejandro Macarrón que acaba de plasmar recientemente en un libro de sugestivo título: El suicidio demográfico de España y cuyo resumen gráfico debiera despertar la conciencia de todos.
Yo, que me precio de considerarme “ateo católico”, suelo contemplar con cierta indulgencia algunas inoportunas ocurrencias que propaga la Iglesia y sus instituciones. Me gusta remarcar que el “libre mercado” tiene raíces cristianas y que algunas de las contribuciones más tempranas y acertadas a la teoría económica de la que bebió después la “escuela austríaca” tuvieron firma de miembros del clero. No obstante, cuando señalan un aspecto clave, es de justicia reconocérselo y difundirlo convenientemente. En verdad, uno de los problemas de la presente crisis no es el futuro que legaremos a las futuras generaciones sino la existencia misma de descendencia a la que traspasarle nuestro desaguisado.
Hablar de la codicia en términos de “pecado capital” poco comentario me merecen. Sin embargo, sí es digno de reflexión una consecuencia directa, aunque no la única causa, de la política antinatalista instaurada progresivamente desde el fin del franquismo. Ilustrativas son las ideas de Alejandro Macarrón que acaba de plasmar recientemente en un libro de sugestivo título: El suicidio demográfico de España y cuyo resumen gráfico debiera despertar la conciencia de todos.
La decadencia demográfica de Europa
Yo, que me precio de considerarme “ateo católico”, suelo contemplar con cierta indulgencia algunas inoportunas ocurrencias que propaga la Iglesia y sus instituciones. Me gusta remarcar que el “libre mercado” tiene raíces cristianas y que algunas de las contribuciones más tempranas y acertadas a la teoría económica de la que bebió después la “escuela austríaca” tuvieron firma de miembros del clero. No obstante, cuando señalan un aspecto clave, es de justicia reconocérselo y difundirlo convenientemente. En verdad, uno de los problemas de la presente crisis no es el futuro que legaremos a las futuras generaciones sino la existencia misma de descendencia a la que traspasarle nuestro desaguisado.
Es de socialistas perdonar
Un gobierno caduco se empeña en añadir otro borrón a su ya de por sí lamentable historial. Aún encontrándose “en funciones”, se permite perpetrar otra arbitraria y cuestionable decisión. La nueva extralimitación ejecutiva del cesante gabinete ministerial ha consistido en indultar a Alfredo Sáenz, CEO del Banco Santander, y a sus compañeros de fechorías. En opinión del los renacidos “postcomunistas” de IU, supone la “traca final” del zapaterismo.Cierto es que a los que venimos siguiendo el tema, la decisión no ha extrañado en absoluto. La pregunta no era realmente si se lo concederían o no sino el cuándo. Hace tiempo que Saénz llevaba pidiendo el perdón gubernamental y finalmente se le ha concedido para evitar su abrupta salida del primer banco de la nación.
Algún despistado puede todavía sentir perplejidad de que el gran defensor de los desvalidos y menesterosos, ese aparato de poder y corrupción que por pereza y tradición se sigue llamando Partido Socialista Obrero Español pueda conceder semejantes favores a la élite económica del país sin el sonrojo generalizado. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la judicatura ha pedido que se argumente debidamente dicha decisión ejecutiva, máxime teniendo en cuenta que el indulto se ha otorgado en contra del criterio del mismísimo Tribunal Supremo.
Este alto tribunal fue el que hace unos meses falló en contra del actual dirigente del Santander y le sentenció por “denuncia falsa” contra uno de los presuntos deudores del intervenido Banesto. Asunto particularmente turbio si se le suma el hecho de que en lugar de situar al frente de la entidad intervenida a un funcionario del Banco de España, se optó por un directivo del Banco Bilbao Vizcaya (Alfredo Sáenz) que acabó en nómina (CEO) del banco que terminó adquiriendo la entidad arrancada de las manos de un caído en desgracia, Mario Conde.Lógico es pues que el Banco muestre públicamente su satisfacción ante el nuevo “favor presidencial” aunque más vale no cantar victoria dado que se encuentra entrampado por sus malos negocios en el extranjero.
No extraña a nadie que nuestra “casta política” no se atreva con el Santander. Pero teniendo en cuenta los favores y dineros entregados a bancas y cajas, un “perdón regio” parece asunto menor. Y es que, las dádivas al sector financiero en este país se cifran en miles de millones. Ejemplo palmario lo tenemos en la CAM, que tras las pérdidas ocultas que ya ha asumido el estado y las promesas de pago a quién se haga cargo de la entidad, 20.000 millones del dinero de los contribuyentes se han volatilizado, a pesar de las cuales, nadie desea tragar con ella.
Cuando el común de los mortales deja de pagar a su banco, “está perdido”. No obstante, por mucho que el futuro presidente quisiera reconvenir al sector durante la campaña electoral, tras las elecciones, ya asume como prioritario la inyección masiva de dinero a través de un “banco malo”.
Y ya que hablamos de entuertos jurídicos, cara nos saldrá la inseguridad generada por el ministro Sebastián al intentar infructuosamente enmendar la ruinosa política energética iniciada por el gobierno Aznar y continuada y amplificada por el gobierno Zapatero. Podríamos parar aquí pero nos dejaríamos en el tintero esa calamitosa inversión colectiva que, sin saberlo y a instancias del gobierno, hemos hecho a favor del coche eléctrico.
Esperemos que de ahora en adelante y para variar nos vengan buenas noticias de ámbitos judiciales, muy especialmente las relacionadas con ese “presunto prevaricador” que para no desentonar en medio de la corrupción reinante, se embolsó un buen dinero altruistamente entregado por los principales banqueros y ejecutivos del reino.
Aberrantes y denunciables son todos los casos enunciados pero se agravan en varios grados si los contextualizamos en la situación que vive el país. Una nación donde el 60% de la población es “mileurista”, dónde prestar al sector bancario es más seguro que hacerlo a las administraciones públicas (que garantizan los depósitos del primero), todo ello cuando la “prima de riesgo” alcanza un nuevo “record” y la “economía real” se enfila hacia una “depresión a la japonesa”.
En fín, será que es propio de los gobiernos “progres” indultar a criminales del sector de las finanzas cuando su autoridad está en el tiempo de descuento. Por ejemplo, podríamos mentar a la administración Clinton y su empeño por conceder el perdón presidencial a Marc Rich y ello sin importarle las conexiones con la mafia internacional que tenía el personaje. Una anotación sin importancia, nuestra Majestad Juan Carlos medió para la concesión de tal merced.
Esto es palmario y evidente para todo aquél que quiera verlo pero ya se sabe que no puede haber nadie más ciego que aquél que se niega a ver. Y, para terminar con un chascarrillo, en este país de ciegos, el tuerto es el rey.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Antes de votar te has de examinar
Una de las mayores virtudes o, bien mirado, perversiones de la democracia parlamentaria es que cualquiera, sin importar cuán patán, ignorante, ruin o miseable sea; tiene derecho a emitir su voto el día de las elecciones. No importa cuales sean sus motivaciones a la hora de hacerlo. No importa lo mucho o poco que estén fundamentadas sus convicciones políticas. Ese es su derecho.
Sin embargo, y aunque los españoles nos caractericemos en exceso por pontificar sobre todo aquello que desconocemos, algunos deberían humildemente hacerse un lado y no rellenar una urna con el primer papelito que cogieran sin haberse parado un buen rato a reflexionar sobre lo que implica tal acto.
Puede sonar a alegato elitista pero, sinceramente, aquellas personas que no sean capaces de aprobar el siguiente test bien harían en quedarse en sus casas el 20-N. Porque aquél que no comprende el sistema en el que vive mal resultado obtendrá si pretende participar en su cambio.
Sin embargo, y aunque los españoles nos caractericemos en exceso por pontificar sobre todo aquello que desconocemos, algunos deberían humildemente hacerse un lado y no rellenar una urna con el primer papelito que cogieran sin haberse parado un buen rato a reflexionar sobre lo que implica tal acto.
Puede sonar a alegato elitista pero, sinceramente, aquellas personas que no sean capaces de aprobar el siguiente test bien harían en quedarse en sus casas el 20-N. Porque aquél que no comprende el sistema en el que vive mal resultado obtendrá si pretende participar en su cambio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





