Frases que inspiran

"Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez"

Principio de Hanlon


domingo, 22 de mayo de 2011

Sobre el Movimiento 15-M

 No acierto a ponerme de acuerdo conmigo mismo. Dudo. No sé si puede resultar trascendente o si quedará en un episodio pasajero y completamente estéril. Ni tan siquiera estoy seguro de que esto se mantenga por mucho más tiempo. De ser así, cabría coincidir con los que opinan que los recientes acontecimientos responden a una estrategia coordinada por las estructuras de poder y los agitadores acampados no serían entonces más que unas marionetas en manos de la “izquierda” gobernante. Se entendería así a los que manifiestan su franca desconfianza hacia los movilizados.


 Video promocional del Movimiento 15-M

Sin embargo, mientras unos se carcajean de altura intelectual de los "indignados", nuestros servicios de espionaje (los que pagamos con nuestros impuestos al menos) ya se han infiltrado entre los protestantes. Algo de interés tendrá el movimiento si el CNI les considera dignos de una investigación.

"Indignados" congregados en la Puerta del Sol y no precisamente para
dar la bienvenida al año nuevo  (si bien algunos de ellos opinarían 
que ha dado comienzo una "nueva era")

Vistas las instantáneas de las protestas tomadas por todos aquellos que están documentando lo que allí pasa no cabría esperar gran cosa, y menos nada bueno. Y si bien estos acontecimientos suponen publicidad para la marca “España”, dudo que les esté haciendo mucha gracia a los más directamente afectados.

La prensa y los medios de comunicación de masas, siempre tan ávidos de titulares impactantes y de consignas fáciles de divulgar, han tardado poco en bautizar a los acampados en múltiples ciudades españolas como el movimiento de los "indignados" . Se ve que, sino los manifestantes, al menos sí los periodistas han leído el libelo del nonagenario Stéphane Hessel. Todo un panfleto, de apenas 10 páginas, bastante apto para calzar muebles u otros usos menos honrosos. No obstante, a pesar de su dudosa calidad dentro del género, no ha tardado en convertirse en un éxito de ventas en el dinámico mercado editorial.


 "Indignados" plácidamente sentados en la plaza de la Fuente Dorada, en Valladolid

Por supuesto, si nos remitimos a su manifiesto fundacional, que muchos ya se han encargado de diseccionar no resulta prejuicioso catalogar a los “indignados” como la énesima compulsión de ese cadáver político que es la “socialdemocracia”. La sospecha se confirmaría si descendemos a las propuestas concretas, que constituyen el clásico recetario comunista. Si bien puede haber surgido alguna idea interesante, me adhiero a la contrapropuesta que al grito de ¡Libertad real, YA!, establece una auténtica hoja de ruta que nos llevaría realmente a un cambio revolucionario. Resulta por tanto obvio que semejantes disensiones impedirían cualquier tipo de entente común entre aquéllos que claman por su servidumbre y los que reclamamos que se respete nuestra libertad individual.

Por otra parte, con cierto cinismo se podría apuntar que “democracia real” es precisamente lo que tenemos, o “democracia coronada” si se prefiere. Estamos probablemente ante un grito desesperado de un claro exponente de "fundamentalistas democráticos", la primera pataleta de la generación “NI-NI”. Obviamente, excesivo me parece catalogar este movimiento como la “Spanish Revolution” aunque los principales blogueros ya intentan entender su trascendencia.

Analistas de todo tipo están ya enfrascados en la dura tarea de explicar sus orígenes, inclusive se atreven a hacerles propuestas. Los más atinados se centran es destacar la importancia simbólica de lo que parece haber comenzado y  la relevancia de la RED en todo lo que está sucediendo. Incluso hay analistas políticos que supieron ver tempranamente la repercusión que podría tener este movimiento antes de que las convocatorias se llevaran a efecto por lo que resulta interesante conocer sus reflexiones una vez que el éxito de las mismas es ya patente (I, II, III).

Quizás estemos ante un síntoma claro de la "crisis de la democracia". Quizá debiéramos comprender que lo que llamamos “democracia” más bien debiera ser denominado “oclocracia”. Cierto es que lo que realmente tenemos es una “partitocracia” oligárquica que, al amparo del mal llamado “estado del bienestar”, mantiene felizmente sometida a las masas con subvenciones y reglamentos ad hoc.


 La crisis de las instituciones personificada en 
los costes de soportar a la "casta política"

En fín, de todas maneras, no está de más recalcar la inviabilidad de la "economía asamblearia" que propugnarían buena parte de los “indignados”. Tampoco es baladí resaltar que “La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario”. Y no sólo soy yo quien opina así. Con esas palabras se expresaron Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista. En su primera parte reflexionaban sobre los progresos traídos por la Revolución Industrial y el dinamismo político y social instaurado gracias a la irrupción en política de la burguesía. Desde entonces, ciertos grupos de presión se han esforzado en constreñir el espíritu emprendedor de la sociedad y socavar el libre mercado a merced de aumentar la voracidad confiscatoria del Estado, de la que resultan beneficiados muchos de estos cabilderos y las corporaciones, partidos o los estados para los que trabajan. No obstante, parece que el reflujo ha comenzado y algunas de estas estructuras gremiales que se benefician de su privilegiada relación con el Estado han comenzado a ser desplazadas. Esta sí es una noticia netamente positiva y esperanzadora.

Esa es la hoja de ruta que debemos seguir para regenerar el sistema político erigido tras la Transición y que, a día de hoy, amenaza ruina. Si no somos capaces de una voladura controlada del mismo y de levantar un nuevo régimen sobre los sólidos cimientos de la defensa de las libertades individuales, el actual sistema acabará derrumbándose sobre nosotros, aplastando o aplazando sine die cualquier opción de cambio.

Para terminar, me quedo con una de las consignas plasmadas en una de tantas pancartas que pudieron verse en las múltiples concentraciones de “indignados” y que transmite la disyuntiva que está en juego, o vencen unos o prevalecerá el otro.

“Nosotros NO somos anti-sistema, el SISTEMA es anti-nosotros”

lunes, 9 de mayo de 2011

De Keynes y Hayek a Krugman y Ben Laden

En principio, sólo quería compartir este par de vídeos, que “a ritmo de rap”, ejemplifican de forma amena y didáctica uno de los debates sobre política económica más decisivos de su época. El gran defensor del intervencionismo público, Lord Keynes, contra el adalid del mercado libre, Friedrich Hayek .


1º Asalto

2º Asalto

El debate continúa hoy en día, lo que ya de por sí es indicativo de que, aunque “oficiosamente” las autoridades políticas y la mayoría de los académicos respaldan las posiciones del británico, éstas están lejos de alzarse con la victoria en esta “batalla de ideas”. Y eso a pesar de que los postulados “keynesianos” se adaptan a la perfección a las necesidades del poder establecido otorgando a los primeros una coartada teórica  para el gasto público discrecional (con la decisiva influencia social que ello conlleva) y a los segundos les permite sermonear desde sus cátedras, otorgándose una primacía intelectual inmerecida a la luz de sus ya manidas argumentaciones y fracasadas “recetas económicas”

La preeminencia de los “dogmas keynesianos” salta a la vista

No es preciso ser muy intuitivo ni siquiera haberse tomado la molestia de leerme a menudo para deducir que no soy un admirador del economista británico. Más bien, me ha convencido el poder explicativo que ofrece la teoría de la “Escuela Austríaca de economía”.

Además, y recordando ciertos hechos vinculados con un personaje de candente actualidad al que muchos ya dábamos por muerto, cabría reseñar algunas declaraciones que dan cuenta del cariz moral de uno de los más furibundos propagandistas del “keynesianismo”. Me refiero al economista y columnista del NYT, Paul Krugman. Aunque se erija como la “Conciencia de un liberal”, no olvidemos que esa categoría política en Norteamérica es equivalente a una autodenominación vergonzante como "socialista". Añadir también que, como su referente intelectual, siente poco aprecio por la sociedad libre y por los acuerdos voluntarios.
Baste recordar como, tras pocos días de los brutales atentados del 11-S, ya estaba pronosticando los efectos potencialmente “positivos” para la economía que traería la reconstrucción de los colosos destruidos. Puede parecer un exceso inapropiado pero no es nada para alguien que, en una carta abierta al recién electo presidente Obama , se refirió a la Segunda Guerra Mundial como ese “enorme proyecto público” que “silenció al fin a los tacaños”.

Por desgracia mucha gente, académicos inclusive, siguen tragándose sin más la patraña de que enviar a jóvenes a morir en el frente, dedicarse a producir cosas para matar gente o destruir riqueza y someter a los civiles al racionamiento de productos básicos puede traer la prosperidad a las naciones.

Por otra parte, menos macabro pero igualmente desacertado se mostró Krugman al recomendar públicamente a Greenspan para que recondujera el flujo de crédito desde la Reserva Federal y lograr así sustituir a la declinante “burbuja de las Puntocom” por una más tradicional pero igualmente nociva “burbuja inmobiliaria”. Cabe señalar en su defensa, que al principal responsable individual de la crisis que padecemos no le hacían falta los consejos del ducho economista Krugman para desencadenar el desastre ya conocido por todos.

A la luz de estos comentarios y conocida la ferviente defensa del gasto público por parte de Krugman y otros insignes “keynesianos”, cabría inferir que la cadena de acontecimientos desencadenada por el ya “oficialmente” muerto, Osama Ben Laden, y los fatídicos atentados contra el World Trade Center ha resultado enormemente provechosa para la economía americana. Al fin y al cabo, que los EE.UU. hayan gastado en su “guerra contra el terrorismo” 1,3 BILLONES DE DÓLARES (billones de los nuestros) según un reciente informe del Congreso , debería haber ejercido un efecto “multiplicador” traduciéndose en un sólido crecimiento del PIB.

Les parece un razonamiento absurdo. Si es así les felicito, no son ustedes keynesianos.

sábado, 30 de abril de 2011

Game over? De momento NO

Aunque el implacable contador de deuda avanza imparable, las autoridades que presuntamente están al cargo de la gestión de semejante “infierno financiero” aseguran que todo está controlado. Los vaticinios apocalípticos no se hicieron esperar, pero como suele ser habitual, tras los chanchullos de las negociaciones parlamentarias y los ruegos del ganador del Nobel y dos premios Grammy , Barack Obama, se concilió un acuerdo en los últimos minutos.

Unas pocas migajas menos no lograrán regenerar la tarta que falta

Puede parecer un tijeretazo milmillonario, de hecho lo es. Pero no es nada en comparación con el montante total de la deuda americana. Puede ayudarnos a tomarlo en perspectiva el siguiente hecho: en la semana de negociaciones, el tesoro americano emitió deuda por un valor superior al monto del recorte aprobado por el Congreso.


Muchos no quieren reconocer lo obvio, las deudas deben pagarse. Y al hablar de deuda soberana, se incurre en algo particularmente injusto, cargar a las generaciones de futuros contribuyentes las facturas de los gastos que disfrutaron sus padres (e incluso sus abuelos).

La inmensa mayoría de la población, no es sólo propio de la clase política, suele olvidar este hecho tan simple. Sólo de vez en cuando, cuando se les recuerda que todos esos programas de gasto no pueden continuar como hasta ahora, se dan cuenda de todas las insensateces cometidas. Así tenemos a Obama declarando que: “en el año 2000, la administración federal arrojó un superávit. Después se decidió recortar impuestos a todo el mundo, incluyendo a multimillonarios, se libraron dos guerras y el estado pasó a cubrir el coste de las medicinas. Al final todo se termina pagando.

No quiero dejar de resaltar que soy partidario de unos impuestos mínimos siempre dentro de un presupuesto equilibrado. Bajarlos y mantener el gasto es transferir en el tiempo la carga impositiva. También cabe recordar que si los últimos años de la administración Clinton se saldaron con un superávit presupuestario fue porque tuvo en frente un congreso con mayoría republicana que frenó cualquier iniciativa de nuevo gasto que propusiera. Sabia reticencia que desapareció cuando un republicano ocupó la presidencia, llegando a concederse partidas de gasto tan electoralmente rentables como financieramente alocadas como esa que mencionaba Obama en último lugar, socializar el coste de los medicamentos de los jubilados americanos entre todos los contribuyentes. Como se ve, Bush es un poco más “socialista” de lo que muchos querrían reconocer, pero qué esperaban de un hombre bajo cuyo su mandato se cometió la insensatez de “nacionalizar” la banca.

Comparativa del rescate financiero con otros multimillonarios dispendios del gobierno americano
(ajustada la inflación)

No diré que coincido sin más con aquéllos que hubieran preferido que EE.UU. se sumiera en una parálisis presupuestaria con el consiguiente cierre del gobierno federal, opinando que hubiera resultado mejor que este raquítico retoque contable. Sin embargo, más temprano que tarde, se encontrarán de nuevo en idénticas circunstancias y más vale que para entonces no les tiemble el pulso a la hora de meter la tijera.

Cierto que la herencia recibida era realmente calamitosa y que los pasivos no financiados (ese “gasto social” que la progresía occidental asegura que NO existe en Estados Unidos) es básicamente insostenible. Pero igualmente tendremos que admitir que en los años que Obama lleva al frente del “despacho oval” ya ha cometido suficientes bravuconadas ejecutivas como para ser merecedor de un enjuiciamiento político”


Ésta es la deuda pública"oficial"

ÉSTA ES LA DEUDA REAL en 2008 ¡imagínense la actual!

Al menos en EE.UU., se da la curiosa circunstancia de que el propio presidente (el matrimonio Obama, para ser precisos ) paga más en impuestos de lo que cobra luego por su cargo electo. También resulta llamativo que pague más que la corporación que hasta hace poco dirigía su actual asesor económico. Empresa a la que, por añadidura, no le van nada mal los negocios. Pero descuiden, cuando no quede otro remedio que aumentar impuestos, buena parte de la carga recaerá en los auténticos herederos del espíritu emprendedor americano.

Volviéndonos a centrar en el tema que nos ocupa, nada parece indicar que en la ciudad del Potomac vayan a darse cuenta de lo obvio. Si estuviéramos hablando de una hipotética USA, S.A. estaríamos en las puertas de  una “suspensión de pagos”. Al encontrarnos ante la nación más poderosa del mundo, a pesar de algunos indicios de franca decadencia y creciente pauperización, todavía tienen cierto margen de maniobra. No obstante, olvidar que el actual rumbo de la nave es decididamente INSOSTENIBLE puede acelerar el trágico desenlace, por lo que no es de extrañar que el principal acreedor del “imperio americano”, el Partido Comunista Chino, empiece a temer por sus inversiones.

Hasta ese oligopolio instaurado por las autoridades reguladores americanas, no tiene más remedio que alertar de la pérdida de crédito como deudor, y hasta amenaza a la mano que le otorgó su posición de privilegio con retirarle la máxima calificación crediticia.

Para mayor inri, después de tantas reticencias para meter la tijera, nos enteramos de que casi no se ha tocado nada. Es lógico que nos preguntemos cuándo se ejecutarán los recortes. Hay quien opina que ya llegan tarde y que al Tío Sam no le quedará otro remedio que declararse en “quiebra”. Ante tan funesta perspectiva, los tecnócratas “globalistas” se relamen ante la inminente “caída del imperio yanqui”. No obstante, la realidad tiene otra cara y pareciera que la “tierra de las oportunidades” tiene derecho a prórroga.

De todas maneras, me sumo a los que opinan que los recortes son sólo parte de la solución. Se debe exigir total transparencia para minimizar los manejos bajo cuerda de los distintos apéndices de ese “monstruo incontrolable” en el que ha devenido el gobierno federal. Desde lo mínimo, como es gastar 550.000 dólares para promover la convivencia con las chinches, a la promoción de la democracia por todo el orbe, ya sea por medio de bombas o grupos subversivos, pasando por las “recompensas a los chivatos”, y pagar la nómina de la elefantiásica plantilla federal, incluidas aquellas ocupaciones que, simplemente, resultan bochornosas.

Decididamente, el recorte es INSUFICIENTE

Habrá quienes preferirían evitar cualquier cambio pero todos, en el fondo, sabían que papá-estado no todo lo puede . Al fin y al cabo como dijera Bastiat: “El Estado es la gran ficción en donde todo el mundo trata de vivir a expensas del resto” y no hace falta ser un experto para deducir que dicha actitud necesariamente no puede perpetuarse indefinidamente.

Hemos concluido que EE.UU. tiene un problema pero, no nos olvidemos, la Europa del llamado “estado del bienestar” lo tiene corregido y aumentado. NO podemos seguir cerrando los ojos ante esta cuestión ya que nos afecta a todos, en mayor o menor medida.

Y en España no vamos por el mejor camino. Al igual que “el amigo americano”, se asegura por activa y por pasiva que todo está bajo control. Sin embargo, algunos ya se han dado cuenta que la cuantía total de nuestra deuda es mayor de lo “oficialmente” admitido (noticia que no es nueva, por cierto), algunos analistas van más allá y cuantifican el agujero en cifras que asustan. Pero, claro está, éstos son sólo comentarios propios de “traidores”. La verdad es que algunos “periodistas”, que mal hicieron en no jubilarse cuando debieron, más valía que se preocuparan por la situación financiera de la empresa que les paga aunque no es descartable que vean esa coyuntura desde la cómoda perspectiva de un puesto directivo.

Para los que hayan notado que el orden en el que caen las fichas no es el correcto, les recordaré que España entró en “quiebra técnica” el pasado 7 de mayo de 2010.

En definitiva, esto es lo que merecemos por creer que podemos vivir hoy a costa de lo que produciremos mañana descuidando, además, la producción futura. Y si piensan que los americanos están mal, que lo están, mejor cerrar los ojos para no enterarnos de lo que sucede en nuestro propio suelo. El consejero de sanidad de la Generalidad catalana no ha podido ser más claro: “NO hay dinero”.


P.D. Espero que en unos días, voy a hacer un esfuerzo, haya logrado recabar suficiente información para formular un juicio suficientemente fundado sobre el estado financiero del sistema nacional de salud, dónde entraré a trabajar en pocos días.

jueves, 21 de abril de 2011

Celebraciones laicas y patrocinadores islámicos

En este día, que para los cristianos es “santo”, un grupo de autodenominados “ateos y librepensadores” se ha quedado con las ganas de hacer profesión de su “fe atea” por las madrileñas calles del barrio de Lavapiés.

Pánfilo mensaje que me hace rememorar las palabras de Jonathan Swift
"Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no suficiente como para amarnos."

No es la primera iniciativa por parte de “colectivos ateos” para procurar hurtar “creyentes” a los credos dominantes. Pareciera que estos ”librepensadores” tomaran al ateísmo por una “religión alternativa” que requiere ser expresada ante la comunidad por medio de consignas y ritos más o menos sistematizados. Si no contáramos con intelectuales y pensadores serios que brillantemente han analizado la complejidad que encierra este concepto, y estos estrambóticos aficionados a los pasacalles fueran nuestro único referente de ateísmo, me costaría reconocerme como tal. O lo que es lo mismo, quizá me diera por presentarme como “agnóstico” que, como acertadamente Engels apuntó, no es más que una forma de “ateísmo vergonzante”

Personalmente, he de admitir mi ateísmo con toda la desazón que conlleva saberse en un mundo carente de toda trascendencia más allá del plano material en el que desarrollamos nuestra existencia. Desconozco el afán que lleva personas que se dicen ateas a mimetizar una procesión católica. Si su pretensión era ridiculizar tal rito, me temo que la sentencia judicial les habrá librado a ellos del bochorno que supondría la ridícula asistencia de “fieles ateos” en comparación con el fervor manifiesto de nazarenos, costaleros y público en general que asiste a cualquiera de las procesiones que han desfilado por los pueblos y ciudades españolas aprovechando una fugaz tregua meteorológica.

Otra cosa distinta es que nuestro sistema judicial, que en ocasiones se vanagloria de ser en exceso garantista, atente de manera tan flagrante contra la libertad de reunión y de expresión amparándose en el hipotético derecho a “no ser ofendido que se concede a ciertas personalidades y colectivos. No deseo resultar equívoco, pese a que niegue la idea de Dios jamás participaría en una mamarrachada semejante a la planeada en Madrid, y aunque sé reconocer el valor artístico de los pasos procesionales y el esfuerzo de los que sacrificadamente los portan, los motivos místicos de estas tradiciones son ajenos a mis principios.

Como he dicho, una cosa son las peregrinas intenciones de grupúsculos que se inventan celebraciones laicascon las que ni remotamente logran opacar el fervor católico imperante en la Semana Santa, y otra cosa es instaurar la doctrina legal de que ciertas manifestaciones públicas no son admisibles por el riesgo de crispar a ciertos sectores sociales. Poner en tela de juicio las creencias dogmáticas de las religiones es confundido por muchos anticlericales con arremeter groseramente contra los que profesan esas creencias pero aun estas conductas civilmente reprochables no merecen semejante represión judicial al sentar ello un peligroso precedente.

Por otra parte, y aprovechando la resaca futbolística que embarga hoy a España, me gustaría sacar a colación el hecho de que en ciertos países, ahora de trágica actualidad, la exhibición pública de ciertos símbolos está prohibida por el poder dogmático imperante. Observen detenidamente estas instantáneas.



Como cualquier avezado observador habrá constatado, en ambas fotografías se distingue un escudo del Fútbol Club Barcelona. Pero igualmente todos seremos capaces de identificar que en ambos casos no se trata del distintivo oficial del club. Casualmente, el falsificador que distribuyó los productos se encargó de modificar el elemento del mismo que sería peor visto por su clientela islámica, la Cruz de San Jorge. Obviamente, el Barça niega haber adaptado su imagen de marca para mejorar su posición en el mercado musulmán pero lo cierto es que es casualmente patrocinado por una fundación qatarí de dudosa reputación.

También qatarí es el más reciente agraciado con la condecoración de la Orden de Isabel la Católica. Se trata del propio sátrapa dueño y señor de esas tierras y, por lo que parece, en breve será también partícipe de algunas cajas de ahorro españolas, instituciones de píos orígenes bajo el amparo de la Iglesia Católica, los Montes de Piedad.

Sirva esto de advertencia a todos esos cristianos poco tolerantes para que identifiquen a quienes suponen una verdadera amenaza para la pervivencia del espacio de libertad que por ahora disfrutamos.

sábado, 9 de abril de 2011

Ojos por todas partes

Dicen que cuando uno tiene un martillo entre manos, todo lo que ve le parece un clavo. También es lógico pensar que cada cual, según se especializa laboralmente, sufre cierta “deformación profesional” y no es capaz de mirar cualquier asunto si no es desde la perspectiva propia de su particular oficio.

No es cuestión de estrechez de miras. Es una plasmación práctica de un elemental principio inherente al progresivo desarrollo de las sociedades. Conforme prosperan las mismas, cada uno de sus integrantes debe procurar encontrar su lugar poniendo a disposición de los demás sus habilidades específicas.

¿Y a qué viene esta solemne obviedad? Pues sencillamente, al hecho de que al ser ya OFICIALMENTE residente de oftalmología, uno comienza a ver el mundo con otros ojos y a creer identificar ojos enfermos en los lugares más insospechados. Valga el siguiente ejemplo (ver imagen superior).


Reconozco que quizás resulta un poco forzado, pero no me negarán que en algo se asemeja a la visión bajo lámpara de hendidura de una catarata nuclear. Bueno, si no lo ven no se preocupen. Más preocupante resultaría que hubiesen logrado identificar el monumento de la tumba del soldado desconocido que se aprecia en este plano aéreo de la capital iraquí.

sábado, 2 de abril de 2011

Un apunte rápido

Os recomiendo este particularmente hilarante y certero artículo de Mark Steyn. Cabe destacar su reflexión final. Si la CIA fue incapaz de predecir la quiebra de su propio plan de pensiones, ¿cómo va a ser capaz de proporcionar información útil que permita al gobierno estadounidense posicionarse adecuadamente en el conflicto?

Pero descuiden, Obama está al mando.

Coincidencia plena

Si tuviera que elegir un único programa que ver en mi televisión, sin dudarlo optaría por La tertulia de las catedráticos. Honradamente, es de lo poco que sigue justificando encender ese aparato, siempre y cuando no se quiera desconectar paralelamente el cerebro.

Cada tertulia es enriquecedora y por sí sola ya resulta imprescindible, pero la penúltima me pareció particularmente destacable al debatirse como concepto la figura del “intelectual”. No quisiera desmerecer ninguna de las aportaciones pero resalto una concreta citada por Gabriel Albiac. Exactamente, me refiero a la mención de una conversación entre Max Aub y André Malraux relatada en Antimemorias, obra de este último. Y la selecciono porque yo mismo no habría encontrado mejores palabras para expresar una postura que comparto plenamente:

“Mira, yo no creo en lo que todo el mundo cree pero tampoco en lo contrario. Cuando se trata de pensamiento, constatar la estupidez de la izquierda no es una razón para encontrar a la derecha inteligente… Te das cuenta, lo que yo nunca he podido soportar simultáneamente es la mentira y la gilipollez”

No dejen de ver el programa completo. Son los 45 minutos más intelectualmente sabrosos de la televisión nacional.