Y ahora algo más serio. Para poner en perspectiva la última "victoria" del inquilino de la Casa Blanca reproduzco aquí un gráfico encontrado en la web ZeroHedge.com, uno de los sitios imprescindibles donde recabar información si uno pretende seriamente entender lo que pasa en el submundo de las finanzas y la macroeconomía.
No cabe duda, en casos como este, una imagen vale más que mil palabras. Lo malo es que después de ver esto, sin contar al ministro Montoro, todavía habrá quien justifique que el tesoro norteamericano sufre un problema de falta de ingresos.
Con motivo del llamado “abismo fiscal” (Fiscal Cliff para los angloparlantes) los agoreros de turno se precipitaron a proclamar el inminente cataclismo de no aprobarse algún tipo de acuerdo que permitiera salvar la cara al reelegido presidente Obama. “Una nueva recesión” decían. “Inevitablemente contagiaría a Europa” pronosticaban. Cargaban las tintas contra esos seres desalmados que supuestamente son los republicanos. Como es bien sabido, la prensa internacionalno se molesta en ocultar su inquebrantable “sesgo progre”.
Sin embargo, si los periodistas se molestaran en hacer bien su trabajo (quizá por eso, y no quiero hacer demagogia, tantos periodistas se están quedando si él) sabrían que desde hace mucho en Washington DC. existe un consenso tácito para expandir el poder gubernamental. Salvo unos pocos idealistas que todavía se empeñan en batallar contra el “Big government”, el resto de senadores y diputados “republicanos” en poco se diferencian de sus homólogos “demócratas”.
Sólo cuestiones de matiz, imposturas de cara a la galería. Banderas estadounidenses más grandes que las del oponente. Erigirse en defensor de supuestos “valores familiares” que no practican. Algún arranque patriotero de vez en cuando. En fin, eso me recuerda a las pequeñas singularidades de dos películas hollywoodienses (Made in USA) sobre un acontecimiento realmente apocalíptico.
Siempre he defendido que se trata de las versiones “demócrata” y “republicana” sobre cómo afrontar el impacto de un meteorito sobre la tierra. Dejando de lado la viabilidad técnica de reventar el meteoro con una bomba atómica, propuesto en ambos filmes, autentica imagen de marca americana; resaltan ciertos detalles.
Por ejemplo, en la “demócrata” DEEP IMPACT, se subraya el papel del gobierno, con un Morgan Freeman como Presidente, que cierra la cinta con un discurso desde un Washington en reconstrucción. Asimismo, para evitar ser tachados de “imperialistas” en esta película los fragmentos del asteroide que llegan a la Tierra arrasan New York y el resto de la costa este americana, baluartes electorales de la casta “patricia” del partido demócrata (si fuera freudiano me plantearía si eso traduce algún tipo de instinto suicida).
Por el contrario, en la “republicana” ARMAGEDDON, al presidente sólo se le escucha “rezando”. Los protagonistas se ganan la vida en un oficio tan respetable como el de la prospección petrolífera. Los meteoritos que impactan en nuestro planeta no dañan la patria del “destino manifiesto” sino que castigan a esos ingratos europeos (París) y algún punto del extremo oriente (China? Como se puede apreciar, son sólo pequeños detalles pero que vistos en conjunto marca una gran diferencia.
No obstante, hay una frase que ilustra mejor que ninguna otra el carácter “republicano” de la producción cinematográfica. Me refiero a la secuencia en la que el protagonista , Bruce Willis, que nunca ha ocultado sus simpatías “republicanas” expone sus condiciones para salvar al mundo. Traduce esto dos características muy “republicanas” que se han visto en el debate sobre el precipicio fiscal: primero, aun en condiciones de máxima urgencia, se deben exigir contraprestaciones, y segundo, si se puede lograr, lo que debe quedar claro es que no se quiere pagar ni un impuesto más.
Dos impactantes reportajes que ilustran a la perfección lo que fuera la época de despilfarro que caracterizó a España en la última década. Período histórico que algún día será estudiado en las universidades y en la aulas de enseñanza media como ejemplo de pésima gestión de la “cosa pública”. Se trató de un momento de obnubilación colectiva en la que como pretendidos “nuevos ricos” quisimos demostrar al mundo que todo lujo tenía cabida en la “piel de toro”.
“¿Nos lo podíamos permitir?” y “Cuando éramos ricos” son los títulos y tras verlos no cabe más que decir que NO, no nos lo podíamos permitir y NO, no hemos sido ricos y ahora somos pobres, lo que pasó es que pedimos prestado miles de millones. lo malgastamos y ahora nos damos cuenta de que las presuntas “inversiones” realizadas no dan tan siquiera para devolver el principal de la deuda contraída.
Comando Actualidad - ¿Nos lo podíamos permitir?
¿Nos lo podíamos permitir? RTVE (Comando Actualidad)
Cuando éramos ricos LASEXTA (Salvados)
Tras semejante exposición, tras tan abrumadores ejemplos de ruinosas inversiones y sobre todo, tras la desoladora insistencia de aquéllos que las promovieron reivindicando su utilidad y la complaciente actitud de los “españolitos” agradecidos por tanto tren sin pasajeros, carreteras sin coches, aeropuertos sin aviones y auditorios sin congresos; mejor no hablamos de otra desafortunada “inversión” pública que se ha acometido en los últimos años y que, como las antes nombradas, ahora nos damos cuenta de que no podemos mantener. Me refiero a los muchos hospitales, erigidos con mucha publicidad pero con poca cabeza, alguno de los cuales incluso se sitúa entre los más grandes de Europa . Afortunadamente, al contrario que hace un lustro, arremeter contra el sinsentido del AVE ya no resulta mal visto por la opinión pública. Sin embargo, temo que sigue siendo políticamente incorrecto señalar que no todos pueden pretender tener un hospital de primer nivel a menos de una hora de su domicilio. De momento, algunos ya se han dado cuenta de que es importante explicárselo a la ciudadanía.
Sociedades científico-médicas propone medidas para suavizar el impacto de los recortes
Me complace ver como el Dr. Cruz, que fuera mi profesor durante la carrera de medicina, sea uno de los primeros que intenta hacer ver a la ciudadanía que en España también sobran hospitales
Interesante edición especial del programa de debate político de La Sexta. La ausencia del conductor habitual quizá permitió dar más cancha a los contertulios. Ello resulta particularmente afortunado al ser uno de ellos el Dr. Juan Ramón Rallo, mi economista de cabecera. Espero que nadie objete que él fue quien condujo el debate, siendo el resto solo capaces de realizar algún apunte menor o rezongar y renegar de las opiniones vertidas por Rallo sin conseguir derribar sus sólidos y documentados argumentos.
Por otra parte, cabe destacar por su insustancialidad el papel desempeñado por el economista “alternativo”, todo un ejemplo de caduca ortodoxia keynesiana. No extraña entonces que la página oficial de su asociación está blasonada por esa “bárbara reliquia” que representa la obra magna de John Maynard Keynes . Bien le vendría estudiar con detenimiento uno de los últimos libros de Rallo, toda una enmienda a la totalidad a la “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”. Su título no podía ser más explícito, “Los errores de la vieja economía”.
Hablando del trabajo social forzoso, acabo de encontrar este ilustrativo vídeo sobre esa forma de esclavitud moderna que representan los impuestos.
Sin contar las últimas subidas impositivas, trabajamos en pro del Estado hasta el 28 de junio, 179 días al año.
Gracias a la nueva reforma fiscal de Montoro, que, recordemos, negaba hasta pocos meses antes de su aprobación en consejo de ministros, hemos logrado por una vez estar a la cabeza de Europa.
Ya sé que el ejemplo expuesto retrata la situación Argentina pero como, visto lo visto, parece que seguimos el mismo camino… En fin, reflexionen y disfrutemos de los dos meses que llevamos trabajando para nosotros mismos.
"El Estado es la gran ficción en donde todo mundo trata de vivir a expensas del resto"